El sentido del humor, un asunto serio

¿Sabías que el humor, ese don de expresar o percibir lo que es gracioso, además de ser una fuente de entretenimiento es también un medio para afrontar situaciones difíciles o incómodas y acontecimientos estresantes?

Aunque provoque risa, el humor es asunto serio.

El sentido del humor es una característica específicamente humana. No hay humor en el resto del mundo animal porque los otros animales no lo necesitan.

Los animales no-humanos nacen con todo lo que necesitan para completar su ser.

Nosotros, en cambio, nos vamos haciendo al decidir, al elegir a partir de las opciones y vivencias que se nos presentan cada día. Esa es nuestra búsqueda vital para sentirnos realizados y plenos.

¿Pero, qué es lo que te causa gracia?

Algunas explicaciones apuntan al hecho de que muchos chistes o acontecimientos divertidos contradicen el sentido que uno tiene de cómo se supone que deben ser las cosas. Algo es gracioso cuando parece a la vez erróneo o amenazante, pero en el fondo inofensivo. Como cuando un cómico dice algo chocante, pero a las claras también poco serio.

Otras teorías sobre lo que hace que las cosas sean divertidas se centran en el papel del alivio de la tensión. Se presenta una situación incómoda, que nos desafía y, de repente, entendemos cómo encajan los detalles incongruentes y otros factores fuera de lo esperable que nos habían llevado a ese límite. Alivio.

Lo que está claro es que el humor a menudo implica la violación de las expectativas.

En lo personal, soy una persona que recurre al humor casi constantemente. Sí, lo hago para hacer reír, claro. Pero también porque he aprendido que es una excelente herramienta para hacer frente a situaciones adversas o incómodas pues me hace cambiar el punto de vista, la perspectiva que tenía formada sobre esa situación determinada.

No me canso de decir que no podemos elegir las cosas que nos toca vivir, pero sí podemos elegir cómo vivirlas (de hecho, esa es la frase de bienvenida a mi web)

Y esta filosofía implica aprender a tomar las cosas con humor, con todo el humor que la circunstancia permita. El humor descomprime y cambia el prisma a través del cual miras los hechos.

Y me dirás: – es que Ankor, yo nunca he sido el gracioso del grupo o de la familia, más bien lo contrario –

No te propongo que te conviertas en un comediante de stand up. Te propongo que le pongas sentido del humor a los acontecimientos.

¿Sales de viaje y pinchas un neumático debajo de la lluvia? Puedes pensar que es una maldición, que el viaje ya comenzó con el pie izquierdo, o puedes verlo como la primera anécdota a contar a tu regreso, casi una aventura. Y así serás capaz de entender que lo peor que te está pasando es mojarte un poco y retrasarte media hora.

La típica escena de comedia que seguro te divierte cuando la ves en una peli desde el sofá de casa.

Media hora y un poco de agua ¡si da más risa que rabia!

Esa capacidad de cambiar el chip en ese momento, de reírte de ti y de esa tontería, puede determinar el resto de tu viaje porque ya te planta con un espíritu más amable y abierto para lo que vendrá.

Sí, hablar de neumáticos y lluvia es un ejemplo muy trivial e inofensivo. Respetando las distancias, hay acontecimientos más serios a los que también se los puede atravesar con sentido del humor.

El humor fomenta la aceptación de nuestra humanidad y nuestras debilidades.

No se trata de tratarnos o tratar a los demás con sarcasmo ni menosprecio.

Lo que buscamos es una perspectiva amable y lúdica que acepte la imperfección de nuestra humanidad, pero nunca a expensas de los demás ni de nosotros mismos.

La meta tiene que ser ¡no tomarse la vida demasiado en serio!

¿Cómo fomentar el buen humor?

Cultivar el humor no sólo hace la vida más soportable, sino que te hace más atractivo para los demás.

Cuando la pregunta es: ¿qué cualidades debe tener tu pareja ideal? El 99.99% de las veces (este porcentaje está claro que me lo he inventado, pero sabes a lo que quiero llegar) “tener sentido del humor” está en la lista de deseos de la respuesta.

  • Elige permitirte reírte de tus propios comportamientos y creencias, pero no de ti mismo. Es una diferencia que puede parecer sutil pero que debes saber distinguir.
  • Puestos a elegir no veas tu vida como un drama angustioso, sino como una comedia romántica. Reconoce la cualidad de farsa inherente a las situaciones, incluyendo el sexo y las relaciones.
  • Llena tu vida con una tontería al día. Haz una observación inusual sobre alguien. O haz algo que normalmente no harías. Ponte algo tonto. Aprenderás que no ocurre nada terrible y también que, a menudo, algo bueno sale de hacer un poco el tonto.
  • Aplica la «intención paradójica», una estrategia terapéutica que consiste, fundamentalmente, en seguir haciendo o pensando en aquello que te genera malestar, en vez de luchar contra ello o evitarlo. Supongamos que te preocupa tener que hablar en público y sudar a mares. Imagina deliberadamente una situación humorística en la que estás -literalmente- sudando como una fuente y escupiendo lo suficiente como para alcanzar a la primera fila del público. Acepta que sudas como una fuente; imagínatelo y luego piensa, ¿qué es lo peor que podría pasar?
  • La exageración es divertida porque desbarata la falsedad. Si fracasas en una entrevista de trabajo podrías llamarte erróneamente fracasado. Sin embargo, eso es una exageración. Encuentra el humor diciendo: soy un desgraciado, un fracasado de ahora y para siempre, soy un subhumano condenado y sin valor porque no he conseguido el trabajo que quería. Entra en la exageración hasta que veas lo absurdo de verte como un «fracaso total». Sólo no has conquistado esa entrevista de trabajo. Eso no te define como persona ni condena tu futuro.
  • Camina por la calle recordando que la gente está desnuda bajo la ropa. Reduce el miedo a los demás. Estos pensamientos pueden hacer que las personas de alto estatus pasen de ser una deidad a un ser humano. Todo el mundo grita a sus hijos, todo el mundo se tira salsa en la ropa, todo el mundo va al baño.
  • Crea tus propias expresiones divertidas para tus experiencias. Tu propio diccionario en broma. Te hará más flexible y te permitirá resignificar y valorar mejor la realidad.
  • Sonríe. El buen humor necesita de ese pequeño gran gesto.

Y ya que estamos todos aquí, riámonos juntos ¿Me dejas tu chiste favorito en los comentarios?

Si quieres saber qué tipo de humor es el que te caracteriza te dejo un TEST. Lápiz, papel y 3 minutos para conocerte un poco más.

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