¿Por qué repetimos siempre lo mismo?

Por supuesto no estoy hablando de actitudes y hábitos positivos que te aportan beneficios, que te brindan bienestar. La respuesta en ese caso es obvia: ¡porque nos conviene!

Hablo de repeticiones que te hacen sentir que tu vida está estancada, detenida, que tu evolución y desarrollo están en punto muerto porque esa repetición de conductas no suma, sino que resta en tu vida.

En la consulta la pregunta que más frecuentemente escucho es: – Ankor ¿por qué repito siempre lo mismo si sé que no es bueno para mí, si no me hace sentir bien? –

Y las palabras más sabias que explican este comportamiento y que me vienen a la mente en este momento son:

Repetimos lo que no reparamos, repetimos lo que no sanamos

La contundencia de esa frase, la verdad innegable que desnuda, nos impela a hacernos cargo de la situación.

Es fantástica. Es una frase poderosa ¡Lo que no sanamos lo repetimos!

Cuando la revelo en mis sesiones veo la cara de la persona que consulta que se ilumina, puedo sentir sus ganas de salir a hacerlo todo de nuevo y, esta vez, hacerlo bien.

Pero si bien es una gran verdad, no es un hechizo mágico. No es un abracadabra que de sólo escucharlo desata todos los nudos que cargamos hasta hoy.

 

 

Entender que lo que se repite es algo que no hemos resuelto es el primer paso hacia el cambio.

El cambio implica, entre otras cosas:

  • mirar adentro, entrar en contacto con nuestras emociones, con nuestras vivencias físicas
  • mirar alrededor, las personas y las circunstancias que conforman nuestro ecosistema emocional
  • mirar hacia atrás en nuestro árbol genealógico, ¿qué mochila ajena estamos cargando por solidaridad, por colaboración con la “causa” familiar?

El conocimiento es el primer paso para desmitificar lo que ocurre y comenzar a conocerte mejor.

¿Cómo reconoces que estás repitiendo patrones de conducta?

No todos tenemos conciencia de que estamos repitiendo, a veces se necesita de una voz ajena que nos detenga y diga: oye ¿no te parece que esto ya lo has vivido antes? ¿esto que me cuentas hoy no te resulta muy parecido a lo que hablamos hace un mes atrás, pero con diferentes personas?

Si en tu vida:

  • Eres el que acaba siempre herido/a en las relaciones de pareja
  • Sueles, con frecuencia, enamorarte de un tercero y acabas siendo infiel
  • No eres capaz de confiar y dar libertad de decisión y acción a tus hijos, siendo que alguno de tus padres fue muy autoritario contigo
  • Alguno de tus padres sufrió por una adicción y, si bien ese mal no te aqueja, haces pareja con adictos
  • Te cuesta abrazar y besar a tus hijos, pero es lo mismo que siempre echaste de menos de tus padres
  • Te toca siempre un jefe crítico e iracundo que te recuerda a familiares malhumorados, erráticos o emocionalmente inestables
  • …y los ejemplos siguen por miles….

Entonces estás repitiendo patrones.

Dirás, bueno, si con cualquiera de los ejemplos que acabas de dar alguien no se da cuenta que está repitiendo una y otra vez lo mismo, o no se da cuenta de que está repitiendo una historia familiar, es que no lo quiere ver.

Pues no sabes las habilidades que desarrollamos para: no hablar del elefante en la sala, echarle la culpa a los demás de nuestros padecimientos, convencernos de que se trata de mala suerte o negar traumas familiares que nos han lastimado.

Como el avestruz, la cabeza al hoyo y la vida sigue. Pero ¿qué calidad de vida es esa?

Qué hay detrás de repetir patrones

Como me he extendido y me gustaría que reflexionaras sobre este tema sin apabullarte, voy a nombrar sólo 3 de las motivaciones que se esconden detrás del hábito de repetir conductas.

Son muchas y un capítulo aparte merecen (¡y tendrán en este blog!) los patrones que repetimos por mandatos y traumas familiares.

PLACER

Muchas veces estas conductas repetitivas nacen del alivio.

Imagina que tienes que estás en la Universidad y hay una asignatura, digamos Algebra, que te cuesta. Has dado el examen dos veces y las dos has fallado.

Esto te tiene con la moral por los suelos y con un miedo al álgebra que de sólo sentirla nombrar te da vértigo.

Ante la posibilidad de la tercera oportunidad o abandonar la carrera, abandonas.

Mala elección si a día de hoy te arrepientes.

Pero peor que abandonar, tu mente en ese momento registró un nuevo patrón de comportamiento que a futuro te rescatará de muchas situaciones incómodas.

Se llama abandonar.

En lugar de quedarte absorto por la ansiedad o ante una amenaza para tu ego, comenzarás a elegir la huida.

Ese profundo suspiro de alivio que sentiste en aquel momento se convierte en un precio muy alto por otros placeres temporales.

COMODIDAD

Nuestra mente y nuestro cuerpo se sienten atraídos por lo que se siente cómodo, y lo que hemos experimentado en nuestro pasado es cómodo.

Como un par de zapatillas viejas que ya no son buenas para ti, pero las amas porque se han moldeado perfectamente a la forma de tu pie y se sienten suaves como un cojín cuando las pisas.

El par nuevo que compraste no es tan cómodo, tarda en adaptarse, PERO son mejores para ti, para tu postura y para mantenerte caminando y corriendo con el apoyo adecuado.

Si has tenido malas experiencias en tu pasado es posible que vuelvas a eso porque es territorio conocido. 

Si te ignoraron y criticaron en tus años de juventud, puede que te sientas cómodo en relaciones en las que no te escuchan, no te respetan ni te protegen, aunque no sea saludable para ti.

Eso, aunque cómodo, no te hace bien. Como aquellas zapatillas viejas.

Tu trabajo es aprender dinámicas nuevas, saludables, mejores para ti, aunque al principio puedan sentirse un poco incómodas.

INTENCIÓN DE CAMBIAR EL PASADO

Otra razón para repetir conductas es el intento de sanar viejas heridas y ganar control.

Cuando pasas por una experiencia traumática que te excede te quedas con una sensación de confusión e impotencia.

Si eso ocurrió en tu infancia o juventud, a medida que creces, se produce un esfuerzo inconsciente por repetir la experiencia traumática para repetir lo sucedido en un intento de «comprenderlo» y, con suerte, resolverlo de otra manera y así obtener una sensación de dominio y control.

Aunque la intención es la de sanar, muchas veces se cae en la trampa de recrear y volver a representar dinámicas del pasado que tristemente proporcionan los mismos y viejos resultados no deseados.

Aprender y destinar tiempo para cambiar los patrones te ayudará a crear una forma totalmente nueva de estar en el mundo.

Mientras tanto, si estás leyendo esto y eres consciente de que necesitas un apoyo personalizado e individual para ayudarte a gestionar la ansiedad y  los patrones perjudiciales, CONSULTA POR MIS SESIONES.

2 comentarios en “¿Por qué repetimos siempre lo mismo?”

  1. Estoy confundida, Soy la que sale erida siempre de una relación de pareja. Pero al igual puedo vivir sola, me gusta mi vida conmigo misma. Claro entiendo que es bello compartir y ser en dos. Pero pienso que nunca encontrare la persona adapta , para que me ame y respete como yo lo hago. Nunca hobligo ni suplico deber ser libre. Cuando me doy cuenta que soy solo yo a dar, me retiro. Que es lo que tengo que sanar? Devo pasar toda mi vida a alejar personas y vivir como una eremita?

    Responder
  2. Hola! Que interesante. Agrego el pensamiento victimizante, a mí por ejemplo me queda comodisimo cuando no puedo resolver. Me auto aislo, me enojo y torturo a mi entorno con la culpa como herramienta. Y me sale genial. Termino siendo una grandísima manipuladora que actúa desde el sufrimiento y el no poder accionar de una manera diferente.
    Muy útil el artículo.

    Responder

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