¡Qué estrés! ¿Cómo lo manejo?

El estrés, esa angustiante sensación de que no podemos hacer frente a determinados hechos y circunstancias. Ese agobio por sentirnos superados por algunas situaciones.

Es una sensación natural que, debido al estilo de vida que llevamos, experimentamos más frecuentemente y con mayor intensidad de lo que deberíamos.

Pero recuerda que he dicho que es natural. Sin stress no estaríamos vivos como especie.

Sin embargo, aunque sea natural, si el stress se desencadena con demasiada facilidad o si hay muchos factores causantes de stress a la vez o si se convierte en una condición crónica puede terminar socavando tu salud mental y física.

Las exigencias que nos causan stress pueden provenir del trabajo, las relaciones, cuestiones económicas y de cualquier cosa que suponga un reto o una amenaza real.

Es posible aprender a gestionar tanto estas exigencias como la reacción extrema que nos provocan y, así, quedarnos sólo con lo bueno.

Porque el stress en su justa medida puede ser también un gran motivador y un guardián de nuestra supervivencia.

 

 ¿QUÉ ES EL STRESS?

El estrés es la defensa natural del cuerpo contra los depredadores y el peligro. Hace que el cuerpo se inunde de hormonas que preparan sus sistemas para evadir o enfrentar el peligro.

Este mecanismo de lucha o huida no es exclusivo del ser humano. Lo mismo ocurre cuando una cebra que bebe apaciblemente agua huye al ver, con el rabillo del ojo, un león acechando desde unos matorrales.

En ese momento de extremo peligro se encienden las alarmas internas y el organismo activa un montón de recursos para preservar la vida haciendo frente al reto o huyendo.

La presencia de una amenaza hace que el cuerpo produzca mayores cantidades de las sustancias químicas cortisol, epinefrina y norepinefrina que desencadenan las siguientes reacciones físicas

  • aumento de la presión arterial
  • aumento de la preparación muscular
  • sudoración
  • estado de alerta
  • aceleración del ritmo cardíaco

Todos estos factores mejoran la capacidad de una persona para responder a una situación potencialmente peligrosa o desafiante.

 

QUÉ LE HACE EL ESTRÉS A NUESTRO CUERPO

Un exceso de estrés o un estrés constante, además de quitarnos felicidad y bienestar, nos enferma. Eso lo sabemos todos.

También sabemos que, en el caso de la cebra, ella no sufre de acidez estomacal ni insomnio ni se contractura por exceso de estrés.

Veamos qué pasa en el cuerpo de los humanos que nos enfermamos por estrés.

El estrés ralentiza algunas funciones corporales normales, como las de los sistemas digestivo e inmunitario porque, de esa manera, el cuerpo puede concentrar sus recursos en la respiración, el flujo sanguíneo, el estado de alerta y la preparación de los músculos para hacer frente o huir.

El cuerpo cambia de las siguientes maneras durante una reacción de estrés:

  • la presión arterial y el pulso aumentan
  • la respiración se acelera
  • el sistema digestivo se ralentiza
  • la actividad inmunitaria disminuye
  • los músculos se vuelven más tensos
  • la somnolencia disminuye debido a un mayor estado de alerta

La forma en que una persona reacciona ante una situación difícil determinará los efectos del estrés en la salud general.

Algunas personas pueden experimentar varios factores de estrés sin que esto suponga una reacción de estrés grave. Otras pueden tener una respuesta más fuerte a un solo factor estresante.

Si sientes que no tiene suficientes recursos para afrontar una determinada situación probablemente tendrás una reacción más fuerte que podría desencadenar problemas de salud.

Los efectos físicos del estrés pueden incluir:

  • sudoración excesiva
  • dolor en la espalda o el pecho
  • calambres o espasmos musculares
  • desmayos
  • dolores de cabeza
  • problemas digestivos
  • sensación de hormigueo

 

QUÉ LE HACE EL ESTRÉS A NUESTRAS EMOCIONES

El daño de vivir estresado no se limita al plano físico. Nuestras emociones también se ven alcanzadas por su impacto negativo.

Y, si física y emocionalmente estamos mal, nuestras relaciones con los demás sufrirán las consecuencias.

Por supuesto, la cebra no sabe nada de esto. Ella, mientras no haya un león en las cercanías, es feliz como una perdiz.

Las reacciones emocionales pueden incluir:

  • ira
  • agotamiento / fatiga
  • problemas de concentración
  • sensación de inseguridad
  • olvido
  • irritabilidad
  • inquietud
  • tristeza

Y podemos desarrollar comportamientos asociados al estrés como:

  • desórdenes alimenticios: atracones de comida o muy poco
  • arrebatos repentinos de ira
  • abuso de drogas y alcohol
  • mayor consumo de tabaco
  • retraimiento social
  • llanto frecuente

Si el estrés se vuelve crónico, puede desencadenar enfermedades como:

  • ansiedad
  • depresión
  • fobias
  • trastornos del sueño
  • disfunción eréctil (impotencia) y pérdida de la libido

 

SUFICIENTES MALAS NOTICIAS

Ya basta de hablar de lo malo que es el estrés cuando no lo podemos manejar.

Sabes que prefiero ir rápido a la solución de los problemas, que la vida no se detiene y tenemos que vivirla a pleno.

Ya conocemos qué es el stress, cómo en su dosis justa nos sirve y cómo, mal gestionado, nos enferma el cuerpo y el espíritu.

Ahora veremos cómo maneja su estrés la cebra para que no enfermarse ni perder calidad de vida.

¿Tú crees que la cebra está con el león en la cabeza todo el tiempo?

¿Piensas que vive con miedo día y noche, aunque no haya un depredador a 100 km a la redonda?

¿Crees que se la pasa hablando con sus amigas de lo mal que está la situación, con tanto león muerto de hambre suelto por ahí?

Las respuestas a estas tres preguntas son: no, no y no.

La cebra come, bebe, retoza, se relaciona con sus pares, se reproduce, descansa con su cabeza y sus sentidos en lo que está haciendo.

En cuanto aparece el peligro su estrés trabaja al 100% para ponerla a salvo. No duda, no se detiene a pensar: ¿será el león más rápido que yo? ¿qué pasa si tropiezo?

La cebra no se come la cabeza ni antes ni durante ni después de la aparición del peligro. Cuando toca correr, corre.

Los humanos reflexionamos sobre las cosas. Vivimos la mayor parte del tiempo en el futuro y en el pasado, cuando lo único que existe es el presente. Sabemos que vamos a morir.

Pero es esta misma capacidad de reflexión que nos condena al estrés, la que puede salvarnos de su versión negativa.

Te invito a revisar todo aquello que te preocupa. Haz una lista y separa la paja del trigo.

  • ¿Cuántos puntos de tu lista están en el plano real del aquí y ahora y cuántos se encuentran en el futuro o el pasado?
  • ¿Cuántos de los que están en el futuro son sólo un miedo imaginario, algo quizás posible, pero que no tiene muchas chances de ocurrir?
  • ¿Cuántos de tus factores de estrés de la lista están magnificados, agrandados? Hablo de esas preocupaciones que, si un amigo te las comparte tú con dos argumentos, se las desarmas de un plumazo
  • Y esta última pregunta que debes hacerte es ESENCIAL. Luego de limpiar la lista y quedarte con los factores de estrés reales, del presente y en su dimensión justa, ¿por qué crees que no podrás hacerles frente?

Si tu amigo estuviera en tu lugar ¿podría resolver esas situaciones? Seguro que respondes sí porque uno siempre tiene a sus amigos en la más alta de las estimas.

Pues, si él puede ¡TÚ TAMBIÉN!

Existen muchas técnicas para lidiar con el stress crónico o agudo. No todas son útiles para todos los casos o todas las personas. Eso es algo que evalúo en cada sesión, de manera personal.

Lo que sí es común a todos es este primer ejercicio fundamental de reflexión para espantar fantasmas.

Si tienes preguntas sobre estrés o quieres saber más sobre mis consultas no dudes y envíame un whatsapp (–> +34 601354011)

Un abrazo y ¡hasta la próxima!

Ankor

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